domingo, 15 de agosto de 2010

Sin palabras

Arena, estrella, miel.
1999
Técnica mixta sobre
papel.

Francisco Celorrio


Su mano izquierda fue desplegando uno a uno los dedos, con la otra dos más. Sin decir nada las levantó para que la muchacha de la ventana del edificio de enfrente que en ese momento limpiaba los cristales balanceando sus senos al compás de los delicados movimientos de sus brazos, supiera que le estaba pidiendo una cita a las siete de la tarde, cuando él abandonara el cemento, el ladrillo y la odiosa carretilla en ese agosto tórrido poco dado a demostraciones amorosas.
Decía él que se atrevió por la distancia, para responder a la chulería de los demás albañiles que entre risas y jaleándolo le animaban a tal atrevimiento.
Se sorprendió cuando a la salida de la obra allí estaba ella, acicalada, luciendo sus mejores galas, redonda y sonriente como una manzana.
Varios meses disfrutaron de cine, paseo y algunas caricias clandestinas.
La insistencia de ella en vestirse de blanco y presentarle a su familia hizo que él huyera una tarde del siguiente verano, ya menos tórrido, diciéndole que quería ser libre, que le gustaba estar a su aire.
Al día siguiente, puntual como siempre, ella esperaba junto a la hormigonera. Mirándole con odio arrojó al suelo arenoso la cadenita de plata regalo de su amor de la que colgaba una estrella de David.
Ese agosto sus ojos no volverían a deleitarse con el dulce vaivén. La ventana permaneció cerrada hasta el final de la obra.
Mientras, él miraba los cristales añorando otra cita, quizá mañana, a las siete.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Madrid en agosto

Reflejos



Reina Sofía






Luz


Telefónica
La gente

Plaza Mayor
Mercado de

San Miguel
La calle
Juergen Teller

en Alcalá 31
Príncipe Pío
Ángel

Vigilante





desde la terraza


Círculo de Bellas Artes





¡Oh Cielos!


El cielo de Madrid

bajo la mirada de los

mejores fotógrafos

españoles

Cielo y

Ouka Leele
La escalera
Diseño de la

Comunidad

Valenciana

Salón de baile
La muchacha de la

calle del pezAtardecer




Adiós

lunes, 2 de agosto de 2010

Vínculo


La verdura del seto me consuela; a pesar de mi edad no me quejo, he llevado vida de rey aunque no exenta de ataduras. El día que mi dueño no me ponga el collar para ver la calle o sea más condescendiente puedo decir que estaré muerto o casi.

domingo, 25 de julio de 2010

Cifras

Composición con efecto
de luz fluorescente roja,
verde y amarilla.

Óleo sobre lienzo.

1993,1994


Guillermo Pérez Villalta
Seis eran los días que faltaban para alcanzar su objetivo; su hija tenía seis años, hacía seis que no se veían. Cuando pensaba en ella sus sienes se abultaban, un intenso dolor se expandía como una corriente por su cuerpo; el vello crecía desordenadamente, tanto, que ningún tipo de depilación resultó efectivo; un apéndice extraño se abrió camino en la parte baja de su espalda inundándolo de dolores insoportables. Acudiría a la cita.
Ella asomó espléndida al final del callejón envuelta en un halo dorado que enmarcaba la luminosidad de su cabello.
Cuando intentó tocarla, se desvaneció con la rapidez de un tornado apuntando su estela al cielo, dibujando entre las nubes el número maldito.

miércoles, 21 de julio de 2010

Renovación

Composición con
efecto de luz fluorescente
blanca
1993
Obra sobra lienzo de
Guillermo Pérez Villalta
Y ayer, la pegajosa pintura blanca se empeñaba en tapar heridas oxidadas ayudada por el viento de poniente que por fin refresca la tarde y aplaca el calor rezumante de la losa.
Con enorme esfuerzo después de varios años de abandono, salpicaba gotas que se escapan hacia lugares no programados en el preciso plan. Así, uñas, manos, pies y hasta pelo y ojos se tiñeron de blanco brillante antióxido rejuveneciendo su rostro.

lunes, 19 de julio de 2010

Desorden


Todo está al revés. ¿Qué hace la cremallera a la vista? Roto el orden natural de las cosas por el empeño humano de perpetuar lo fugaz, los objetos empiezan a revelarse ante tanta rutina, a adoptar posiciones un tanto extrañas, se rompen con solo rozarlos, miran hacia la pared como castigados, gritan desesperados un cambio o pasarán a formar parte del escaparate de algún anticuario.

viernes, 16 de julio de 2010

De reojo


Corren líneas mirándose a pesar de su negrura; nunca llegarán a alcanzarse.