martes, 28 de febrero de 2012
martes, 14 de febrero de 2012
viernes, 27 de enero de 2012
Rodalquilar en enero
Árboles casi
inclinados
Palmeras
en el valle
El viento meciendo
los árboles

Castillo
Roca, agua
Piedra, barro
Volar
Luz


Abandono
Polacra

Suavidad
Dejadez
Jardín botánico



Hormiguero
El sur como una larga,
lenta demolición.
El naufragio solar de las cornisas
bajo la putrefacta sombra del jazmín.
Rigor oscuro de la luz.
Se desmorona el aire desde el aire
que disuelve la piedra en polvo al fin.
Sombra de quién, preguntas,
en las callejas húmedas de sal.
No hay nadie.
La noche guarda ciegas,
apagadas ruinas, mohos
de sumergida luz lunar.
La noche.
El sur.
José Angel Valente
inclinados
Palmeras
en el valle
El viento meciendo
los árboles
Castillo
Roca, agua
Piedra, barro
Volar
Luz
Abandono
Polacra
Suavidad
Dejadez
Jardín botánico
Hormiguero
El sur como una larga,
lenta demolición.
El naufragio solar de las cornisas
bajo la putrefacta sombra del jazmín.
Rigor oscuro de la luz.
Se desmorona el aire desde el aire
que disuelve la piedra en polvo al fin.
Sombra de quién, preguntas,
en las callejas húmedas de sal.
No hay nadie.
La noche guarda ciegas,
apagadas ruinas, mohos
de sumergida luz lunar.
La noche.
El sur.
José Angel Valente
martes, 17 de enero de 2012
Rigidez
Escultura de
Manuel García
La foto es de Lola Valls
Museo de Almería
Exposición Itinerarte
Atrapada en metal, se retuercen sus músculos, sus venas y su sangre contrastando con la ligereza de su postura, casi de vuelo. En un perfecto equilibrio que vence la pesadez de la que está hecha, intenta elevarse al cielo donde la luz del sol quizá funda el molesto material que la aprisiona y le impide aumentar la altura de su salto hacia otros mundos menos terrenales y más livianos.
Manuel García
La foto es de Lola Valls
Museo de Almería
Exposición Itinerarte

Atrapada en metal, se retuercen sus músculos, sus venas y su sangre contrastando con la ligereza de su postura, casi de vuelo. En un perfecto equilibrio que vence la pesadez de la que está hecha, intenta elevarse al cielo donde la luz del sol quizá funda el molesto material que la aprisiona y le impide aumentar la altura de su salto hacia otros mundos menos terrenales y más livianos.
miércoles, 4 de enero de 2012
viernes, 30 de diciembre de 2011
Temblor
En la cama
Jean Edouard
Vouillard
1891
óleo sobre lienzo
Museo de Orsay
París
Jean Edouard
Vouillard
1891
óleo sobre lienzo
Museo de Orsay
París

Sus manos se movían con un ritmo enloquecido, incontrolable, entonces era cuando sus ojos miraban al cielo y escuchaba el batir de alas de algún ángel despistado que la llamaba con voz susurrante y sugestiva, seduciéndola en un intento vano para que abandonara la tierra firme y pedregosa a veces llena de trampas, pero tan agradable de recorrer día a día. Se resistía el perenne huésped a abandonar el cálido refugio lleno de recovecos y cavidades donde campaba a sus anchas disfrazándose a menudo de un color verde tornasolado; derrotado casi y descompuesto en fragmentos, era expulsado del paraíso transitorio, hacia aguas menos acogedoras.
Ella esperaba en vano su partida hacia el cielo divino porque más parecía apreciar los dones terrenales que dios le regaló siempre aunque no era consciente de ello. Sábanas blancas rodean su cuerpo ahora purificado por un líquido transparente y cristalino que insistente penetra en sus venas tan maltrechas, cansadas, y hoy, agradecida por su vida reza en silencio.
Ella esperaba en vano su partida hacia el cielo divino porque más parecía apreciar los dones terrenales que dios le regaló siempre aunque no era consciente de ello. Sábanas blancas rodean su cuerpo ahora purificado por un líquido transparente y cristalino que insistente penetra en sus venas tan maltrechas, cansadas, y hoy, agradecida por su vida reza en silencio.
sábado, 17 de diciembre de 2011
Secretos
La creación del mundo.
Vestido de mujer
Fernand Léger
acuarela
1923
Vestido de mujer
Fernand Léger
acuarela
1923

He visto en sus ojos acuosos, llenos de melancolía y rencor, el secreto que guarda durante tantos años. Altivo como su pelo apuntando al techo, nos mira desde su posición ventajosa, porque él esta de pie, estirado, aunque sus hombros hundidos delatan cierto toque depresivo. Ahora dice que juega con los colores todos los días, como tiene que ser, buscando el triunfo que siempre se le escapa de las manos. Afirma que se irá muy lejos, que odia esta ciudad mediocre donde casi nada es posible. Atrás dejará papeles secretos que nosotros descubrimos, aunque él no lo sabe. Es posible que en la gran ciudad por fin se reconozca y no tenga que vivir fingiendo hasta la muerte su falsa hombría, y, que de una vez adorne su cabeza con la flor que siempre deseó.
sábado, 26 de noviembre de 2011
Frío
Llanto y sangre
Miguel Rodriguez
Acosta
2000
óleo sobre lienzo

Miguel Rodriguez
Acosta
2000
óleo sobre lienzo

El niño abre los ojos, se despìerta al oír gritos, golpes, llanto. En ese cuarto hacía demasiado frío. Se levanta. Va hacia el pasillo, lentamente, con el corazón a punto de saltar de su pecho. Nota ese helor húmedo que siempre está presente en la casa demasiado grande. Con cuidado, mira como un haz de luz sale de la puerta siempre cerrada que ahora se mueve, se abre con fuerza. Un golpe seco silencia el grito de la sombra gigante de ese cuerpo que corre y se hace más pequeño, tanto, que cuando el niño entró valientemente en la habitación no tiene a quien enfrentarse.
Ahora, él había desaparecido, solo quedaba un charco de sangre y barro en el suelo. El frío ya no era tan intenso. Una nube de aire tibio envolvió el abrazo tímido a la mujer que ahora le sonreía con labios temblorosos.
Ahora, él había desaparecido, solo quedaba un charco de sangre y barro en el suelo. El frío ya no era tan intenso. Una nube de aire tibio envolvió el abrazo tímido a la mujer que ahora le sonreía con labios temblorosos.
sábado, 19 de noviembre de 2011
Golpes
Wassily Kandinsky
Pequeñas alegrías
1913
óleo sobre lienzo
The Solomon
R.Guggenheim Museum
Nueva York
Pequeñas alegrías
1913
óleo sobre lienzo
The Solomon
R.Guggenheim Museum
Nueva York

Desconoce porqué el color un día se le presentó provocándola para que lo moldeara, amasara y jugara con su textura materializada en una pasta a veces pegajosa, deslumbrante, cegadora, quemando el verde de sus ojos que entonces se tornaban más verdes y limpios. No tenían entonces ningún valor las monedas ni los actos sociales donde muchos se pavoneaban de su destreza, donde había que estar para darse a conocer. Cuando el zarpazo a su vanidad se presentó un día sin avisar comprendió el valor de lo efímero del momento de su inspiración mucho más rico que todos los elogios.
sábado, 12 de noviembre de 2011
La reina
Palacio da Pena
Sintra
Portugal
Se mueve sigilosa entre el olor a naftalina, sofás ajados, maderas humedecidas. Una pátina blanquecina cubre muebles y cristales en todas las estancias. Dos Budas femeninas se sientan obscenas en el salón árabe atiborrado de objetos inútiles. Su dormitorio muy adornado de jarroncitos, flores secas, sillones minúsculos y una cama como de niña donde nunca cabrían dos cuerpos parece abandonado. Se asoma por una diminuta ventana al bosque poblado de inmensos árboles, estanques y huecos en su sombra por donde se cuela la luz de vez en cuando. Ella mira melancólica queriendo bajar la larga escalera de caracol repleta de obstáculos para alcanzar la puerta de salida.
Dicen que hay tardes que se pasea por la terraza de vistas infinitas para imaginar que hay algo más allá de su jaula de oro.
Se mueve sigilosa entre el olor a naftalina, sofás ajados, maderas humedecidas. Una pátina blanquecina cubre muebles y cristales en todas las estancias. Dos Budas femeninas se sientan obscenas en el salón árabe atiborrado de objetos inútiles. Su dormitorio muy adornado de jarroncitos, flores secas, sillones minúsculos y una cama como de niña donde nunca cabrían dos cuerpos parece abandonado. Se asoma por una diminuta ventana al bosque poblado de inmensos árboles, estanques y huecos en su sombra por donde se cuela la luz de vez en cuando. Ella mira melancólica queriendo bajar la larga escalera de caracol repleta de obstáculos para alcanzar la puerta de salida.
Dicen que hay tardes que se pasea por la terraza de vistas infinitas para imaginar que hay algo más allá de su jaula de oro.
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