lunes, 3 de noviembre de 2014

desafinado LOLA VALLS

 23 Oct. a 29 Nov 2014  Almería
ARTE21 Espacios de Arte
 
 
Es bello lo que brota de la necesidad anímica interior. Bello será lo que sea interiormente bello.
 
Wassily Kandinsky
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Hybris
En la cima, la nada
pero todo se arriesga por la cima
del amor o del arte. 
 
El poema es de Aurora Luque
 


lunes, 30 de junio de 2014

Tinta roja

Anda con cautela, a escondidas, en el laberinto de piedra.Teme perderse en el horror, en la memoria de los muertos. Invoca a la vida mientras las lágrimas se deslizan por el rostro adolescente. Escribe temblorosa en las columnas un mensaje esperanzado. Entre la muerte anda, llamando a su amor
 
 
 
23 mensajes de amor sobre las columnas de Mauthausen
La foto es de Guillermo Méndez de su blog FugaZes

sábado, 24 de mayo de 2014

Atadura


Y ahora que los alfileres dorados empiezan a oxidarse y el tul puro amarillea, huye con los pies descalzos, la cabeza fría, el corazón encogido, rompiendo el bastidor que le apretaba la carne hacia montañas más altas  donde desplegar sus alas maltrechas, ensangrentadas, buscando en el cielo la libertad perdida.

 
 
 
Aracné
 
obra  de Carmen Sicre
 

sábado, 19 de abril de 2014

Líneas rotas


Esa tarde la línea recta, limpia, sin desvío alguno, se rompió en un instante. El sol acarició su cara, abrió los puños lentamente; relajado por el fluir del agua de la antigua fuente, él, cogió el pan que había sobre la mesa desmenuzándolo para dar de comer a los gorriones hambrientos. En un segundo se multiplicaron. Escondidos, esperaban el momento adecuado para revolotear alrededor  de las migas, abalanzarse sobre ellas. El gesto del hombre, inusual, extraordinario,  fue interrumpido bruscamente cuando una cámara grababa su acción. Escondió las manos. No podía exhibir la faceta  oculta, su gesto de debilidad; pero yo lo vi y no salía de mi asombro. Cuando le miré de reojo,  el otro ya había vuelto. Ahora, todo está en orden.

 
 
Los pájaros
óleo sobre tela
Georges Braque
1960 
 

martes, 18 de marzo de 2014

Día de silencio


Era sábado. Se asomaron al balcón. Vieron una figura vestida de negro con las manos cruzadas sobre el pecho; caminaba con pasos rápidos, acompañada de un monaguillo tocando una campanilla. Hoy, la calle se veía extraña.  Los niños salieron a jugar. Al ver la madera con un cristo dorado, apoyada en la pared encalada,  los ojos infantiles adivinaron que algo grave había pasado aquella mañana. Tocaron la tabla apoyada junto a la reja. Tras el hierro, descubren un cuerpo  dentro de una caja, sobre la mesa, hinchado, enorme, completamente rígido, rodeado de velas encendidas, temblorosas.  Alrededor del cadáver, un grupo de mujeres sentadas, vestidas de negro,  emitían extraños sonidos en un idioma que no conocían; una decía algo, otras contestaban.
Era la primera vez que veían un muerto. Indiferentes, volvieron a sus juegos.
Una mujer salió de la casa pidiendo a voces un poco de respeto.
El silencio y el calor abrasador se instalaron en el aire hasta las cinco de la tarde.
Luego, un coche rarísimo, negro, adornado con coronas de flores aparcó junto a la puerta. Entonces, sacaron la caja, ahora cerrada, para depositarla cuidadosamente dentro del vehículo.
Cuando lo vieron alejarse lentamente, los niños respiraron aliviados; ahora, sobre la calle polvorienta y seca se desliza una pelota de alegres colores.
 
 
Solar con juegos
1950
Fotografía de Francesc Catalá Roca 

jueves, 13 de febrero de 2014

Eclipse

  Toma la tela entre sus dedos; la frota suavemente, parece estar viva, emite una luz azulada.
Ahora, él es un caballero vestido con decencia. Ella, subida sobre el escalón del portal parece más alta. Desde allí, le ve  postrado a sus pies, pequeño, insignificante.
El agua de la fuente llena el espacio de un agradable sonido.
Mirándole desde arriba, piensa que el tiempo no ha borrado la sonrisa infantil ni el aire pícaro que le daba un aspecto equivocado. En la calle, voces, personas que vienen y van sin rumbo, miradas curiosas, disimuladas. Ellos, aislados en la burbuja azul, se hacen invisibles, vuelven a la adolescencia, a aquella calle llamada antiguamente de la seda; hoy, sus cuerpos se elevan hacia el cielo negro, misterioso, refugio de soledades.
 
 

 

jueves, 30 de enero de 2014

Destello

Por la mañana, como todos los días, interrumpía su paseo para detenerse en el escaparate donde se mostraban todo tipo de artículos de peluquería. Allí descubrió el pequeño peine de marfil; se detenía unos minutos, admiraba la perfección y delicadeza del protagonista absoluto tras el cristal. Rodeado de objetos extraños, casi todos de metal, feos, impersonales. Continuó, arrastrando los pies, despacio. En su aturdida cabeza, una imagen fugaz, él, peinando el cabello, lentamente, con amoroso cuidado, a una mujer de la que no recordaba absolutamente nada.
 
Alfombra del recuerdo
1910
Paul klee
Kunstmuseum, Berna
 


domingo, 19 de enero de 2014

Barcelona la bella


Ahí sigue la ciudad bañada por el dulce mar. En la orilla, la gente respira, observa, mira, lee o se abraza mientras la vida se desliza con aparente placidez.
En las calles pisadas el asfalto gris no ha cambiado.
El metro engulle miles de almas acosadas por la prisa.
Sobre los tejados estamos más cerca del cielo.
El sol, el agua, la vida, se reparten para todos.

 
Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona


 
 
 
 
La Pedrera 
Patio interior



 Torre Agbar desde la Pedrera

Chimeneas
 

Interior de la casa


Una obra de Anglada Camarasa en el interior de la casa
 
 
Mercado de San José o la Boquería






 
 
Casa Escribá
 

 Puerto deportivo

 
 
 
 
 


 




 Descanso cerca de la Barceloneta
 
 
Playa de la Barceloneta


Paseo marítimo


Estación de Francia
 
 
 
El Born Centro Cultural

jueves, 2 de enero de 2014

FELIZ 2014


Carminum 1, 11

No pretendas saber, pues no está permitido,

el fin que a mí y a ti, Leucónoe,

nos tienen asignado los dioses,

ni consultes los números babilónicos.

Mejor será aceptar lo que venga,

ya sean muchos los inviernos que Júpiter

te conceda, o sea éste el último,

el que ahora hace que el mar Tirreno

rompa contra los opuestos cantiles.

No seas loca, filtra los vinos

y adapta al breve espacio de tu vida

una esperanza larga.

Mientras hablamos, huye el tiempo envidioso.

Vive el día de hoy. Captúralo.

No fíes del incierto mañana.

 
Horacio

Odas

 

Traducción de Luis Alberto de Cuenca

miércoles, 25 de diciembre de 2013

viernes, 29 de noviembre de 2013

Centrados


El círculo situado en el centro atrae de manera especial a todos. Desde más arriba observo pequeñas figuras perdidas. Siempre posan sus pies en el mismo sitio. Como si de un imán se tratase parece dispuesto a engullirlas, pero no es así, pues asombradas por lo que contemplan huyen rápidamente hacia otros rincones menos bellos donde no se les revuelva el alma con tanta perfección, que la belleza puede desarmarlos del todo, quedando su cuerpo desvalido y vulnerable.
 
 
 
 
 



 

lunes, 18 de noviembre de 2013

Lentitud





Me deslizo tan despacio que no sé si avanzaré un palmo en este día soleado de otoño. Hoy he visto seres despistados mirando hacia arriba. Sobre todo les atraía la altura de tantos cristales juntos apuntando al cielo. Uno de ellos me ha descubierto. Temo que en un arranque de furia me estruje, me destruya, o sin querer me roce con su manga hasta caer al suelo. Nunca pensé que un ser tan pequeño como yo llamara la atención de ese círculo que todo lo ve. Puede que sea Dios.  Creo que no. Ha hecho demasiado ruido. Un clic  me ha  desconcertado,  casi me caigo, pero no, aquí sigo manteniendo el equilibrio, pegado al óxido, avanzando.

sábado, 19 de octubre de 2013

El pan de cada día


 Veo su carita redonda, enmarcada en un marco de plata, vestida la cabeza con un gorrito de cristianar blanco cremoso; tiene unos mofletes rosados, gordísimos, como si alguien los hubiese inflado; los labios, rojo cereza; en medio, dos ojos oscuros parecidos a dos aceitunas negras, brillantes, rompiendo la blancura extrema de su piel. Comentó un día su abuela, contemplado la foto que la niña parecía un bollo recién hecho, tierno, apetecible, que le hubiera gustado comérsela. Cuando murió la bisabuela, la más anciana de la familia, la niña preguntó a su madre dónde iba la gente que moría, ella contestó que al cielo. La niña, preocupada, llorosa, le dice: ¿Y en el cielo se come? La pequeña oronda y tragona sentía una especial relación con la comida. Siendo ya adolescente, en el supermercado observaba siempre si había alguna demostración de algún alimento. Allí donde veía una azafata con una bandejita ella apresuraba el paso para probar y saborear lo que ofrecía gratuitamente. Debió sufrir muchísimo por sus ansias de comer de todo, pues la moda ensalzaba a mujeres esqueléticas. A veces, la descubrieron robando a escondidas chorizo o salchichón, entonces cerraba los párpados, se hacía la tonta, apartaba la manos con rapidez como si así estuviera a salvo de su pecado.
Tuvo suerte con su primer novio, buen mozo, de familia propietaria de una fábrica de tartas, pasteles, bollos de todo tipo. En el obrador observaba embelesada el proceso de fabricación. Cuando la relación se rompió ella añoraba sus tartas más que otras dulzuras.
 Decidió un día dedicarse a lo que realmente le gustaba. Contó a todo el mundo que quería hacerse panadera. Soñaba con harinas de distinta textura y sabor, rodillos, mostradores limpísimos, donde sus manos moldearían amorosamente esas masas a las que era tan aficionada. En esto se piensa que ha salido a su abuela que siempre comenta cuando se sienta a la mesa que ella no podría vivir sin pan.
 
Naturaleza muerta con pan
Vincent van Gogh
óleo sobre lienzo

 

lunes, 23 de septiembre de 2013

Almas gemelas


Aquel tipo de traje negro mira al frente, sus ojos se iluminan. A lo lejos, ve a un hombre de mediana edad vestido de rojo, pasea con tranquilidad, admira el mar. Esta tarde el paseo marítimo está casi desierto; una mujer mayor se deja pasear por su perro; otra, hace fotos del atardecer con una pequeña cámara; hay una familia rompiendo el apacible silencio, los niños no paran de chillar, correr, los padres gritan en vano que acudan junto a ellos; un anciano cogido con fuerza a unas andaderas da pequeños pasitos,  despacio, parece una estatua, apenas se mueve.
El hombre trajeado avanza ahora más rápido, casi tropieza con el otro, se acerca tanto que le roza; con una mirada amenazante que no parece de este mundo abre los labios dejando escapar una voz cavernosa que exige una  limosna,  con su mano temblorosa exhibe la tarjeta sanitaria de salud mental que certifica su locura; sin inmutarse, el paseante le mira, saca de la cartera otra tarjeta y acercándosela para que la vea  bien le dice: “ No voy a darte nada, además, yo tengo otra como esa”.
El rostro del señor del traje enrojece, se aleja cabizbajo, avergonzado.

 
 

lunes, 24 de junio de 2013

El cielo de San Juan


Ayer, una luna espléndida, rechoncha, amarilla, se resistía a alejarse de aquel tejado al que sólo le faltaba un gato contemplándola. Un poco impresionados por esa visión tan sugerente bajamos el tono de voz antes de que ella abandonara el traje dorado que lucía; parecía querer celebrar la noche de San Juan, acercarse más a la playa cuajada de hogueras, lucir toda su hermosura antes de que una luz blanca la inundara haciéndola más pequeña e inaccesible. En vano, de nuevo miramos por si ella seguía allí vestida como antes, pero no, ahora estaba mucho más lejos, alejada ya del humo, del susurro de voces lejanas. Luego, asombrados intentábamos descifrar que eran aquellas lucecitas tenues que se desplazaban con lentitud por el cielo, haciendo un guiño  luminoso, continuo. Alguien comentó que podrían ser farolillos chinos. Se  cuenta que llevan un deseo escrito en su interior, se elevan con una pequeña llama, surcan el cielo con delicadeza para ir a morir cuando ésta  se apaga, en cualquier sitio.
No se rompió aquella calma cuando empezaron los fuegos artificiales, más lentos, más silenciosos que otros años, como si todos se hubieran puesto de acuerdo  para no molestar, ni interrumpir esa languidez contagiosa que por unas horas  se adueñó de la ciudad y de todos sus habitantes.

 
 
 
Salida de la luna sobre el mar
óleo sobre lienzo
1821
Caspar David Friedrich