lunes, 6 de septiembre de 2010

Desamparo

Pescadería
Franz Snyders
S.XVI, S.XVII
Museo del Hermitage
San Petersburgo
Rusia
Quedó en su nariz ese olor a pescado que lo impregna todo; el mármol marrón se convirtió en la transitoria casa de esos seres escurridizos que aún respiraban en una larga agonía entre agua salada y restos de sangre; retumbaban las voces de los vendedores en la antigua pescadería de techos muy altos, envueltas sus manos en gruesos guantes de goma verde, sus pies con botas del mismo material para no resbalar con las aguas pestilentes que rezumaba el hielo acumulado para mantener su frescura.
Allí se vio rodeado de seres de altura superior y brazos enormes, sus ojos apenas llegaban a ver lo que exhibía el mostrador pétreo. Los ojos de los peces le miraban asustados. Aunque se pusiera de puntillas, su asidero se había esfumado.
Cuando un gigante vestido de azul y gorro blanco le preguntó si se había perdido, el niño, ajeno a sus palabras, miró sonriendo a la mujer que gritaba y corría hacia él con los brazos abiertos para propinarle una enorme bofetada.

8 comentarios:

Juanjo dijo...

Me ha encantado tu relato....aunque pobre niño....encima que se pierde,le dan un bofeton
Besos

sigma dijo...

¡ Vaya broche final !.Todo tan poético y suave descrito y de pronto,,,¡zas!, ¡ el bofetón!.Como la vida misma.
Muy bueno.Un beso.

Sr. Curri dijo...

Léolo!

Alberto dijo...

Bienvenido a la vida...después habrá mas gritos y bofetadas!!! :-)
Muy bueno bambu besos

bambu222 dijo...

Hola Juanjo, esta reacción la he visto muchas veces,será que la provoca la angustia de la dejadez de algunos padres.Abrazo.

bambu222 dijo...

Sigmita casi haciendo pucheros te agradezco el comentario, como la vida misma,¿nos acostumbraremos algún día?.Besos.

bambu222 dijo...

Bienvenido Sr.Curri,gracias por leerme,me doy una vuelta por tu blog,paisano.

bambu222 dijo...

Bienvenido también a tí Alberto,llegué a temer que no volverías pero veo que rectificas y me alegro.Muchos besos.