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jueves, 30 de enero de 2014

Destello

Por la mañana, como todos los días, interrumpía su paseo para detenerse en el escaparate donde se mostraban todo tipo de artículos de peluquería. Allí descubrió el pequeño peine de marfil; se detenía unos minutos, admiraba la perfección y delicadeza del protagonista absoluto tras el cristal. Rodeado de objetos extraños, casi todos de metal, feos, impersonales. Continuó, arrastrando los pies, despacio. En su aturdida cabeza, una imagen fugaz, él, peinando el cabello, lentamente, con amoroso cuidado, a una mujer de la que no recordaba absolutamente nada.
 
Alfombra del recuerdo
1910
Paul klee
Kunstmuseum, Berna
 


sábado, 17 de diciembre de 2011

Secretos

La creación del mundo.
Vestido de mujer


Fernand Léger

acuarela
1923


He visto en sus ojos acuosos, llenos de melancolía y rencor, el secreto que guarda durante tantos años. Altivo como su pelo apuntando al techo, nos mira desde su posición ventajosa, porque él esta de pie, estirado, aunque sus hombros hundidos delatan cierto toque depresivo. Ahora dice que juega con los colores todos los días, como tiene que ser, buscando el triunfo que siempre se le escapa de las manos. Afirma que se irá muy lejos, que odia esta ciudad mediocre donde casi nada es posible. Atrás dejará papeles secretos que nosotros descubrimos, aunque él no lo sabe. Es posible que en la gran ciudad por fin se reconozca y no tenga que vivir fingiendo hasta la muerte su falsa hombría, y, que de una vez adorne su cabeza con la flor que siempre deseó.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Frío

Llanto y sangre

Miguel Rodriguez
Acosta

2000

óleo sobre lienzo


El niño abre los ojos, se despìerta al oír gritos, golpes, llanto. En ese cuarto hacía demasiado frío. Se levanta. Va hacia el pasillo, lentamente, con el corazón a punto de saltar de su pecho. Nota ese helor húmedo que siempre está presente en la casa demasiado grande. Con cuidado, mira como un haz de luz sale de la puerta siempre cerrada que ahora se mueve, se abre con fuerza. Un golpe seco silencia el grito de la sombra gigante de ese cuerpo que corre y se hace más pequeño, tanto, que cuando el niño entró valientemente en la habitación no tiene a quien enfrentarse.
Ahora, él había desaparecido, solo quedaba un charco de sangre y barro en el suelo. El frío ya no era tan intenso. Una nube de aire tibio envolvió el abrazo tímido a la mujer que ahora le sonreía con labios temblorosos.

domingo, 30 de octubre de 2011

El hombre que mira

El mendigo


Saülo Mercader



óleo sobre papel hecho a mano


1989






Sentado en el suelo, junto a la tienda de alimentos selectos, contemplo el pasar de los días, de la belleza, de la fealdad a veces, de la miseria o de la opulencia, el ir y venir de los tranvías, el bamboleo del borracho, a los niños, a las colegialas de uniforme y calcetines altos, la velocidad del taxi viejo, los ojos tristes del perro abandonado; oigo el maullido de un gato mientras una mujer de negro arrastra los pies. Todos me miran, descarados o de reojo, unos avergonzados , otros con compasión, algunos con asco; la mayoría, cierra los ojos para no verme y yo, los miro a todos de frente para que no olviden que aquí en Lisboa vive el hombre elefante y que espero una moneda.

viernes, 25 de marzo de 2011

La espera

Sueño

Francisco Arjona

1984


Oigo voces lejanas, como un susurro. Casi distingo la caída lenta y suave de la lágrima durante largo tiempo contenida. He notado el leve roce de la bata blanca y el aroma a lavanda de alguna mujer desconocida que hoy me atiende amorosamente aunque no me conoce de nada. Oigo el batir de alas de mi ángel de la guarda, el que me salvaba cuando era un niño.
Mis pesados párpados, hoy sellados, se empeñan en abrirse lentamente, un instante, para poder despedirme de la vida; mi boca querría decir la última palabra, un adiós a todo lo que amé hace tiempo.
El plástico, el metal, el líquido penetrante y el tubo me lo impiden.
El silencio absoluto se adueñó de mí no hace mucho. Aún puedo pensar que no me gustaría vivir como una planta o ¿sí? Me abandono y espero que ellos decidan.

miércoles, 2 de marzo de 2011

La tierra protectora

Un día notó como su cuerpo estaba suspendido en el aire, tan etéreo, tan vulnerable, que casi podía ver como sus brazos, sus piernas, su tronco y sobre todo su cabeza podría escaparse de un momento a otro de su eje rodando por el suelo, convirtiéndose en trozos pequeñísimos de porcelana cortante. Ni un hilo se le ofreció como posible salvación de su desequilibrio. Alguna mano intentó reparar tanto desajuste consiguiendo mantener en esa posición tan incómoda su ya maltrecho armazón.
Cuando la mañana se dejó ver con un sol espléndido tomó la determinación de apoyar los dos pies, primero de manera vertical y luego de forma horizontal posando sus plantas en la tierra roja, percibiendo la energía vital que ella desprendía como único refugio posible.



lunes, 29 de noviembre de 2010

Golpes

Guantes de boxeo

1976

Rafael Solbes y

Manuel Valdés

El cristal reflejaba lo que ocurría en la calle. Detrás, sujetadores, bragas, pijamas, carteles de las últimas ofertas, corsés, medias, saltos de cama.
Pasaba él delgado como un junco, vestido entero de celeste angelical, incluso limpio. Se paró en seco. Como atraído por un potente imán sus ojos enfocaron hacia tanta ropa interior expuesta con descaro. Su expresión fría cambió hacia un gesto malhumorado y enrojecido. Alzó los brazos, cerró los puños, colocó las piernas en posición angular y mirando desafiante al escaparate empezó a golpear al aire imitando los movimiento rítmicos y acompasados de los boxeadores; ahora su mirada se diría que había entrado en estado de trance; mientras, una señora cruzaba de acera, por si acaso; junto a él, un hombre chino acompañado de dos niños le miraba con curiosidad y extrañeza.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Fragilidad

Mujer de pie en rojo
1913
Acuarela, aguada y lápiz
Egon Schiele
Se mueve con balanceo y ritmo acompasado, tan roja como su corazón, tan ligera; con el roce sedoso emite un leve sonido que nunca cesa en su fragilidad rota por la callada violencia o el empujón impulsivo, contrastando con el gris casi negro del asfalto por el que camina con el cuchillo en una mano blanquísima adornada por pinceladas brillantes de laca de uñas. Busca su pieza codiciada, disputada por rivales igualmente vestidas de seda. Vuelve, se vuelve de nuevo mientras la víscera ahora acelera su compás. Allá está él, indolente, impasible y ajeno, como siempre Ella, con un gesto decidido levanta su brazo, lanza la brillante arma de reflejos plateados dando de lleno en el blanco.

domingo, 25 de julio de 2010

Cifras

Composición con efecto
de luz fluorescente roja,
verde y amarilla.

Óleo sobre lienzo.

1993,1994


Guillermo Pérez Villalta
Seis eran los días que faltaban para alcanzar su objetivo; su hija tenía seis años, hacía seis que no se veían. Cuando pensaba en ella sus sienes se abultaban, un intenso dolor se expandía como una corriente por su cuerpo; el vello crecía desordenadamente, tanto, que ningún tipo de depilación resultó efectivo; un apéndice extraño se abrió camino en la parte baja de su espalda inundándolo de dolores insoportables. Acudiría a la cita.
Ella asomó espléndida al final del callejón envuelta en un halo dorado que enmarcaba la luminosidad de su cabello.
Cuando intentó tocarla, se desvaneció con la rapidez de un tornado apuntando su estela al cielo, dibujando entre las nubes el número maldito.

sábado, 17 de abril de 2010

Contraste


Amor y vida

Manuel Rendón
Seminario
1927, óleo sobre
tela




Mientras él se debatía entre la vida y la muerte cubierto con una mascarilla y aislado del mundo, aires de gloria soplaban para el artista que entre aplausos, silbidos de admiración y pinchos de comida, se dejaba querer por todos. Roto el amor entre pinceles y billetes arrugados ya perdidos, esperaba la nave traicionera que secuestra el alma de los inocentes.

jueves, 11 de febrero de 2010

El juego del ángel



Alas de amor
Maija Tuurna
1992
óleo, collage y acrílico

A su espalda, un raro olor salía de una bolsa de chucherías sostenida por un niño muy blanco y delgado; ajeno al ambiente hostil del hospital comía con ansiedad; luego sacó su maquinita de juegos para aislarse de ese entorno silencioso y respetuoso que impone el miedo latente. Su gorra, su cuerpo espigado y un incipiente y fastidioso bigotillo anunciaban que estaba en plena adolescencia. Ajenas sus hormonas a esas células fastidiosas que se empeñaron con saña en alojarse en sus pequeños huecos. Menos mal que esa gorra no le sienta nada mal. Pregunta por su chica, la que que le quería como amigo. No sabe que es posible que el ángel negro le coja de la mano para conducirlo hacia abismos desconocidos. Mientras tanto, nadie podrá arrebatarle su precioso secreto.

martes, 26 de enero de 2010

Prisioneros



Esperaban exhaustos tras la alambrada oxidada tejida sin prisa y la piedra eterna e inamovible que un héroe apiadado quizá por su agonía les rescatara del largo presidio.


La foto está tomada en Almócita

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Maltrato

La herida
Dino Valls
1997
óleo sobre tabla




Yo le acompaño, sucia, la mirada ida y el andar vacilante. Las palizas han dejado mi cuerpo maltrecho, el miedo se instaló en mí y la mirada esquiva los ojos que interrogan. Ahora, no soy yo, solo una sombra me adorna de vez en cuando cuando asomo la cabeza a través de una rendija. Me dicen adiós los niños recluidos entre cuatro paredes para protegerlos de nuestros zarpazos, heridos de víctimas de verdugos. La espiral de violencia se alimenta de su propio giro.

lunes, 16 de noviembre de 2009

El alma helada

Invierno
Emilio Aguirre Martín



Consultó el mapa de carreteras, las páginas blancas de aquella lejana ciudad para ver si localizaba el teléfono, llamó incluso a una operadora que hablaba en una extraña lengua, consiguió su objetivo. Deseaba decirle en navidad cuanto le quería. La tarde de frío intenso y nieve silenciosa, en la cabina, nerviosa, marcó por fin el número. Una gélida voz respondió a su llamada y a su felicitación con un gracias de cortesía. En un instante su ilusión se desvaneció. Pisaron sus zapatos el hielo dejando una huella tras otra de color negro. Por la mañana, el cuerpo azulado, inerte, abrazaba el manto blanco y protector.

lunes, 26 de octubre de 2009

Opresión

Sangre de paisaje
José Manuel Ciria
1999
óleo y grafito sobre lona


Sus pensamientos esconden fantasmas y heridas no reconocidas, ocultas en un rincón secreto, esperando que un golpe de magia las lance al aire y la sangre se volatilice, se esparza libre aunque todo se tiña de rojo, las miradas no sean amenazantes ni las palabras hieran, el sueño sea plácido y manso sin la intervención de la oscura química, el aire corra libre sin oprimir el pecho, los pasos avancen ligeros sin arrastrar los pies, el cuerpo se yerga sobre el centro sin encorvar la espalda y todo vuelva al sitio de donde no debió salir.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Angustia

El grito
Edward Munch
1893
óleo,temple y pastel sobre
cartón
The National Gallery.Oslo.




Al largo túnel de losa blanca y fría y asideros oscuros sólo le faltaba el sonido de alguna gota de agua cayendo acompasada. El calor asfixiante y esa luz de neón le provocó una opresión en el pecho; le faltaba el aire. Corrió y corrió hasta encontrar la salida;¡taxi! gritó aliviado cuando en la puerta del odioso metro una hilera de coches blancos esperaban ordenados cualquier orden. Subió y aterrado notó la mirada fría y seria de aquel hombre corpulento vestido con un extraño uniforme blanco que asía fuertemente su brazo; una luz azul giraba sin parar emitiendo un sonido insistente que taladraba su cabeza.



lunes, 7 de septiembre de 2009

La mala fortuna

La rueda de la
fortuna


Wolf Vostell


1958




Se paseaba sobre la redondez de la tierra desplegando su nave en terrenos movedizos arrojando al azar males y venturas. El cuerpo de él se enfrió. Sus órganos acabaron en unas neveras azules y blancas que unas manos nerviosas depositaban en distintos aviones para viajar a otros cuerpos que ansiosos esperaban la generosidad de la familia del difunto. Gozosos recibieron este regalo. La fortuna asestó un golpe inesperado cuando todos los receptores murieron en pocos días por una extraña enfermedad no detectada en el momento de la muerte del donante.

jueves, 27 de agosto de 2009

Sangre

La suerte de matar

Miquel Barceló

1990

técnica mixta sobre

tela

Rezaba en el hospital rodeado de estampas amarillentas de vírgenes y ángeles anhelando seguir con vida. Ese toro le había mirado con nobleza mientras una lengua babeante colgaba en su hermoso morro; cuando el maestro le miró le asestó una cornada casi mortal impidiendo que el torero clavara su espada en el lomo. Soportó banderillas y casi bebió su propia sangre agobiado por el intenso calor de las cinco. Alguna gloria proporcionó a su verdugo cuando éste se acercaba agitando un trapo rojo. Gritos, chillidos, palmas, olés, comida y vino rompían el silencio y el respeto que debería acompañar a la muerte.
Miró los puntos, la herida seca, la botella de suero y aspiró el olor a alcohol que impregnaba la habitación sin olvidar nunca la mirada de ese toro inclemente.

martes, 25 de agosto de 2009

Pez globo

Tirar al estanque

Pura Herrero

1985

gouache y óleo

sobre papel

Sobresalía su abultado cuerpo flotando sin vida, frío y seco en el estanque de agua verde encharcada y turbia donde días antes se paseaba entre pececillos diminutos luciendo su hinchazón y amedrentando a los demás. La niña acababa de llegar de visita; nerviosa, lo miró extrañada. Los demás niños la ignoraron mientras admiraban a aquel ser raro y panzudo cuya figura no encajaba con lo que aprendieron que era un pez. Hartos de observar a este engendro de la naturaleza volvieron al jardín para ocuparse de otros juegos más divertidos. Ella se quedó sola contemplando a ese ser magnífico y raro. Metió su mano en el agua con tanto afán que lo cogió a la primera;apretó fuerte, tan fuerte que lo espachurró entre sus manos; larga fue la agonía mientras expulsaba un líquido extraño. Luego, lo volvió a tirar a la charca con un gesto de desprecio.