Dino Valls
1997
óleo sobre tabla

Yo le acompaño, sucia, la mirada ida y el andar vacilante. Las palizas han dejado mi cuerpo maltrecho, el miedo se instaló en mí y la mirada esquiva los ojos que interrogan. Ahora, no soy yo, solo una sombra me adorna de vez en cuando cuando asomo la cabeza a través de una rendija. Me dicen adiós los niños recluidos entre cuatro paredes para protegerlos de nuestros zarpazos, heridos de víctimas de verdugos. La espiral de violencia se alimenta de su propio giro.
2 comentarios:
"La espiral de violecia se alimenta de su propio giro".
¡Qué bien lo expresaste!
Un beso bien gordo
Gemma,gracias guapa por tu comentario.Llevamos unos cuantos días oyendo hablar de violencia de género y es algo que me produce terror, no solo la física.Abrazo grande.
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