La niña se arrastra por el césped cubierto de gotas de rocío. Gatea, mira interrogante al objetivo. Momentáneamente se ha distraído del roce fresco de la hierba, de la observación de los pájaros negros que contentos por el agua que mana de los aspersores, saltan y se esconden en los árboles del jardín, del gato que la mira vigilante, celoso de todo lo que se acerque y pueda lastimarla.
No interrumpáis mi vacilante marcha, parece decir con gesto huraño; el día que me ponga de pie no pararé de andar lejos de la verja y la candela.
Niña perdida en un jardín
1959
Fernando Botero
óleo sobre tela
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jueves, 17 de mayo de 2012
lunes, 10 de enero de 2011
Mariposa de hierro
Casa de las
mariposas
La foto es de
Quica Valls

mariposas
La foto es de
Quica Valls

Bajábamos la escalera circular, de piedra desgastada.
Una ventana abierta nos dejó ver una bandada de pájaros, una mancha negra en movimiento sobre un cielo verde esmeralda,
Muchos hombres negros ataviados de boda, impecables, rodean a la novia con un pecho fuera, situada en el centro de un círculo vacío.
La mariposa de la ventana, impasible, de hierro, contempla la escena inmóvil, atrapada en la barandilla de la cúpula. Condenada a ser metal, adorno de fachada.
Una ventana abierta nos dejó ver una bandada de pájaros, una mancha negra en movimiento sobre un cielo verde esmeralda,
Muchos hombres negros ataviados de boda, impecables, rodean a la novia con un pecho fuera, situada en el centro de un círculo vacío.
La mariposa de la ventana, impasible, de hierro, contempla la escena inmóvil, atrapada en la barandilla de la cúpula. Condenada a ser metal, adorno de fachada.
Hoy, iluminada por luces artificiales, pintada de dorado, añora su vuelo nervioso, el dulce roce sobre los pétalos de las flores en primavera.
lunes, 18 de octubre de 2010
Impiedad
Corazón de Jesús en vos confío
Luis Gordillo
1992
Acrílico sobre papel
sobre lienzo sobre
madera

Todo está negro, un halo verdoso, fluorescente, se convierte en única presencia alterando el posible sueño infantil que no llega; ni una rendija de luz; sólo la figurita alargada de cara difusa que sostiene algo entre sus manos es protagonista absoluta de la noche. El niño, despierto y asustado, aprieta la colcha con sus manos; mira de reojo esa luz extraña empeñada en reinar en la pesada oscuridad mientras un duende juguetón y sonriente le coge de la mano conduciéndole a un lugar luminoso.
Luis Gordillo
1992
Acrílico sobre papel
sobre lienzo sobre
madera

Todo está negro, un halo verdoso, fluorescente, se convierte en única presencia alterando el posible sueño infantil que no llega; ni una rendija de luz; sólo la figurita alargada de cara difusa que sostiene algo entre sus manos es protagonista absoluta de la noche. El niño, despierto y asustado, aprieta la colcha con sus manos; mira de reojo esa luz extraña empeñada en reinar en la pesada oscuridad mientras un duende juguetón y sonriente le coge de la mano conduciéndole a un lugar luminoso.
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