domingo, 13 de marzo de 2011

El baile


De noche luce sobre su cabello unas gafas de pasta roja y cristal negro resistiéndose a que el sol se esconda. Esparce por el aire sus palabras con ligereza, asustando a los más viejos; ahora su mirada debería cambiar hacia un punto más serio, pero sigue conservando la limpieza de otros años; baila con movimientos sueltos, ligeros, espontáneos sin esfuerzo alguno, dejando a los adultos boquiabiertos. Esta frescura tan estimulante hace pensar que acaso nuestro cauce esté aún más seco de lo que pensábamos. Ella, ajena a estas impresiones tan sombrías continua su danza casi enloquecida, destilando vida por todos sus poros mientras la habitación se llena de luces.

4 comentarios:

Juanjo dijo...

A veces el poder del bailes es practicamente irresistible.Yo hace ya tiempo que no baio,antes me encantaba
Besos

Isabel Martínez Barquero dijo...

Basta con olvidarse de todo, incluso de los años, y la alegría del cuerpo en movimiento al compás de la música nos llena de gozo. La espontaneidad ajena a los prejuicios es buen síntoma y denota armonía. Que continúe el baile.
Un abrazo.

bambu222 dijo...

Juanjo,sí,realmente envidio a algunas personas que difrutan bailando y echo de menos hacerlo creo que ahora tengo más desarrollado el sentido del ridículo cosa que me parece fatal.Así que a bailar.Abrazo.

bambu222 dijo...

Isabel,desde luego,el baile es uno de los mayores placeres que nos ofrece la vida,es una pena que no lo aprovechemos,por lo menos yo;veo que tú lo tienes más claro,pues eso,bailemos, que nos hace mucha falta.Besos.